¿Y si educamos a nuestros/as hijos/as para que sean más compasivos/as?

Educacion jul. 14, 2020

Parece ser que la palabra empatía resuena cada vez más en nuestras cabezas. La vemos en todas partes, la leemos en cada esquina y cada vez la integramos en conversaciones con mayor facilidad. Sin embargo, ¿somos conscientes de lo que empatía realmente significa? ¿Estamos educando a nuestros peques para que sean cada vez más sensibles, compasivos y amables?

Primero recordemos, ¿Qué es empatía? Si lo buscamos en un diccionario probablemente encontraremos que es la habilidad de percibir las emociones de otras personas y tener el poder de imaginar qué es lo que esa otra persona piensa o siente. Puesto más simple, empatía es cuando alguien te toma de la mano y te comunica esas palabras que muchas veces nos salvan que son “no estás solo/a en esto”.

Profundizando más, descubrimos que no existe un único tipo de empatía, sino que los psicólogos subdividen esta habilidad en tres tipos distintos:

1. Cognitiva

2. Emocional

3. Compasiva

La empatía cognitiva, definida por el psicólogo Daniel Goleman, hace alusión a cómo se siente la otra persona y qué está pensando. Se refiere a una empatía más superficial y, hasta cierto punto, intelectual puesto que no hay una verdadera conexión con las emociones de la otra persona. Es decir, entender lo que es la tristeza no se asemeja a sentirse triste.  

La empatía emocional explica la conocida frase “ponerse en los zapatos de la otra persona”. Como su nombre lo dice, es cuando tienes la capacidad de realmente sentir lo que los demás sienten. No obstante, este tipo de empatía puede hacer que te sientas abrumado/a con facilidad si no tienes la capacidad de manejar tus propias emociones.

La empatía compasiva es la que llama a la acción. Es cuando entiendes y sientes lo que la otra persona siente, pero tienes la necesidad de ser agente de cambio. Es el balance perfecto entre los dos tipos de empatía mencionados anteriormente y es lo que nuestro planeta necesita con tanta urgencia.

Según Joan Halifax, maestra budista estadounidense, todos los seres humanos tenemos la capacidad de ser compasivos, pero esta habilidad tiene que ser activada y estimulada. Además de crear sociedades más unidas y tolerantes por medio de la compasión, está comprobado que esta práctica moviliza nuestro sistema inmune y despierta todas las diferentes partes de nuestro cerebro. Por lo tanto, como dice Halifax, si la compasión es tan buena para nuestro propio cuerpo ¿Por qué no educamos a nuestros peques para que sean más compasivos?

De acuerdo con el estudio de Richard Weissbourd, psicólogo de Harvard, las familias de ahora están cada vez más preocupadas en educar a sus peques para que sean felices y exitosos que para que sean amables y compasivos. En un estudio hecho por Weissbourd, se asegura que por lo menos el 80% de los/las niños/as entrevistados/as contestaron que sus padres se enorgullecen más si sacan buenas calificaciones a que si ayudan a algún/a compañero/a en clase o en su comunidad.

¿Qué es lo que pasa? Que, si queremos que nuestro planeta tenga cada vez buenos y mejores seres humanos, hay que educarlos/as de esa forma. No existe niño/a que nazca bueno/a o malo/a pero todos/as ellos/as necesitan de alguien que los/as guie a ser personas más responsables, respetuosas y amables.

Es por eso, que os quiero compartir una sencilla guía (sencilla en teoría) que compartió Weissbourd en su proyecto Making Caring Common (haciendo que el cuidado sea común) para ayudar a los padres y a las madres de familia a educar a sus peques desde la empatía.

1. Que el preocuparse por otros sea una prioridad: es normal que prioricemos las necesidades y la felicidad de nuestro/a peque sobre la de los/as demás, sin embargo, hay que enseñarles que interesarse por lo que los/as otros/as sienten es bueno y necesario. Una forma sencilla de empezar el cambio desde casa es modificar la frase de “lo más importante es que seas feliz” por “lo más importante es que seas bondadoso/a”.

2. Proporciona oportunidades para que tu peque practique la compasión: como todo, es necesario que tu peque practique ser compasivo y agradecido. Como hemos dicho antes, todos/as tenemos la habilidad de ser empáticos/as, pero necesitamos estimularla. Una manera de ponerlo en práctica es haceros una rutina familiar para agradecer, ya sea en el coche, a la hora de comer o antes de dormir por todos/as aquellos/as que os ayudan en el día a día ya sea en gran o pequeña escala.

3. Amplía el círculo de tu peque: es normal que tu peque se preocupe por unas cuantas personas solamente ya sea porque son amigos/as o familiares. No obstante, es necesario enseñarle que el preocuparse por alguien va más allá de las personas cercanas como un/a compañero/a nuevo/a en clase o alguien que necesite ayuda en la calle. Una práctica para ampliar el círculo es enseñarle a tu peque a saludar siempre con una sonrisa a la persona en la caja del supermercado o al transportista del bus.

4. Sé un firme modelo por seguir: era de esperarse que esto estuviera aquí. No hay cambio que tu peque haga que no sea porque se lo demuestres día con día. Una manera de hacerlo es siendo transparente con tus decisiones en el día a día, compártele dilemas sencillos de tu cotidianidad y explícale porqué terminaste tomando la decisión que tomaste.

5. Enséñale a tu hijo/a a manejar sus emociones: como Joan Halifax menciona, lo que nos impide ser compasivos/as es el miedo, la ira, la envidia, la vergüenza y demás emociones “negativas”. En realidad, no hay emoción que sea buena o mala, sino que lo que hace la diferencia es la forma en como lidiamos con ellas. Un modo de lidiar con las emociones es diciéndole a tu peque que respire profundamente cuando empiece a alterarse y, una vez que lo haga, que intente expresar sus sentimientos de una manera más asertiva y efectiva.

Esperamos de corazón que te haya servido este post. Te invitamos a comentar qué te pareció y qué prácticas empezarás a implementar en casa. Recuerda compartir el artículo con todas las personas a las que creas que les sería útil y a seguirnos en redes sociales para mantenerte actualizado/a.

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